KINGDOM: UNA NACIÓN DE MILENIOS

KINGDOM: UNA NACIÓN DE MILENIOS

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Kingdom es un seinen histórico que se publica en la Young Jump desde 2006. Aunque ya lleve varios años en publicación, no fue muy famoso hasta que obtuvo un anime y ganó el Premio Cultural Osamu Tezuka de 2013, todo un premio para el mangaka de Kingdom, Yasu Hirasawa, pues a parte de la importancia de este galardón, Hirasawa es el claro ejemplo del hombre que persigue su sueño pese a todo, ya que trabajó como ingeniero de sistemas durante un tiempo antes decidir que lo suyo era dibujar manga; tras presentar su obra a doce editores distintos, solo tres encontraron su trabajo aceptable para, al cabo de un tiempo, comenzar la adaptación audiovisual de esta obra.

La historia de este manga se centra en dos hombres: la figura inventada del joven Shin/Xin (probablemente basado en el personaje histórico Li Xin), un ex-esclavo que quiere llegar a ser el mejor general del mundo; y en el Emperador de Qin, Yingzheng, más conocido como Qin Shi Huang, al cual su hermano le arrebató el trono y él tiene que hacer un golpe de estado. Estos dos, que empiezan desde situaciones muy precarias, consiguen ir ganando posiciones gracias a la ayuda de varios personajes.

LA INMERSIÓN A UNA ÉPOCA REMOTA

El punto más destacable de Kingdom es el intento del mangaka de mostrarnos tantos detalles y frentes históricos como sean posibles. Esto supone una buena inmersión en la historia y resta un poco de protagonismo a Shin, aunque claro, el autor sigue una versión de los hechos históricos que puede que diste un poco de la versión que quizás conozcamos, ya que hay mucho puntos en los que los historiadores no se ponen de acuerdo entre ellos por la gran falta de datos.

Aunque el manga sea un seinen por temática y contenido, estos están muy diluidos y toda la obra está bebiendo del shonen: Shin y sus compañeros parecen sacados de todos los arquetipos del manga para adolescentes, y aunque esto puede que no termine de gustar, ayuda a una amenización de la historia, fomentando la lectura.

Un punto a mencionar de la trama de Kingdom es su avance a trompicones: aunque los capítulos tienden a ser densos y a contar muchos sucesos, la historia fluye de forma un tanto aleatoria. El principio es lento y tardará mucho en llegar a la primera batalla del propio Shin: aún con todo, la espera vale la pena, porque luego la historia gana muchos enteros. Otro de sus puntos fuertes es que logra ser muy adictivo sin que tenga una cualidad que resalte por encima de la media. Esto lo consigue mezclando humor, épica y una buena trama en casi todos los capítulos, además de que muchos de sus personajes tienen mucha carisma y te encariñas de ellos muy rápidamente.

UNA ANIMACIÓN POCO RESOLUTIVA

El dibujo es bastante esquemático y los personajes no son lo que se llama muy bellos, pero pese a no destacar, tampoco es malo. Destaca mucho las increíbles desproporciones entre personajes principales y protagonistas secundarios, al estilo de los shonen de los 90 como JoJo’s Bizarre Adventure.

La obra cuenta también con una adaptación al anime realizadas por el estudio Pierrot. Aunque es una aberración técnica en todos los sentidos: parecía que el estudio quería desalentar a todos los futuros fans de la obra con una animación 3D pésima y con unos fondos muy básicos. Lo único agradecido y lo más destacable, es la fidelidad al manga.

OPINIÓN FINAL

Probablemente este manga sea uno de los más infravalorados que conozco. Creo que en su mayoría por titubear constantemente entre dos géneros distintos. Aunque por otra parte, la falta de promoción o la carencia de no ser un manga costumbrista, pueden ser también claros porqués de la falta de fandom.

Kingdom es un manga que no gusta de primeras, pero lo recomiendo muy por encima de ver el anime. Además su fácil lectura le otorgan horas y horas de entretenimiento al lector. Un manga muy disfrutable.

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