PERFECT BLUE: FANATISMO, ACOSO Y TERROR

PERFECT BLUE: FANATISMO, ACOSO Y TERROR

Nacido en la localidad de Kushiro en 1963, Satoshi Kon estudió Bellas Artes y en un principio quiso dedicarse a la pintura. Empezó su carrera como dibujante de cómic, trabajando junto a Katsuhiro Ôtomo, quien le dio la oportunidad de debutar en el cine como guionista de Memories, para el que escribió el segmento Magnetic Rose, sin duda el de mayor belleza e interés de los tres que componen el largometraje. Dos años después terminó su ópera prima, Perfect Blue, basada en la novela homónima de Yoshikazu Takeuchi; un proyecto que le llegó de rebote, ya que en un primer momento la adaptación no iba a ser animada y tenía como meta el mercado doméstico. Pero llegó a sus manos, hizo suya la historia, y la película se estrenó en cines, convirtiéndose en un inesperado y rotundo éxito de público y crítica.

Perfect Blue comienza con la despedida de Mima Kirigoe a sus fans. Mima, la estrella de un grupo pop llamado “CHAM”, aprovecha un concierto para comunicar públicamente que ha decidido abandonar la música para empezar una carrera en el cine, soñando con llegar a ser una gran actriz. Sin embargo, pronto se verá inmersa en la mayor de sus pesadillas. Insegura, desamparada, Mima emprende una nueva aventura profesional en la que no lo tiene nada fácil, y para la que no estaba realmente preparada. Con su anterior grupo alcanzando un mayor éxito, el declive personal de la joven se agrava cuando descubre que alguien ha suplantado su identidad en la página web Mima’s Room, donde se revelan secretos y detalles que sólo ella podría conocer. Pero lo peor está por llegar: personas de su entorno comienzan a ser atacadas y asesinadas, y en su locura, Mima ve a una doble fantasmal que le recrimina haber cambiado de vida.

EL INFIERNO DE UNA IDENTIDAD

El progresivo e imparable descenso a los infiernos de la protagonista se muestra de una manera brutal y despiadada, llegando a momentos asfixiantes, pero resulta grandioso que siempre quede intacta la búsqueda de la belleza, incluso en los momentos más duros, y que nunca tengamos la sensación de un sufrimiento gratuito, por mero espectáculo; algo insólito en una película, incluso en una animada. Una obra muy madura tanto a nivel de trama como de animación que dejará a los escépticos defensores de que el anime es cosa de niños, con la boca abierta.

Desde el inicio, Perfect Blue, describe al mundo de la fama en general y al star system japonés en particular como un entorno particularmente tóxico, en que el artista queda subsumido bajo la servidumbre de la imagen y el capricho de fans y managers. Satoshi Kon opta por usar una disociación de la personalidad y el difuso límite entre realidad y ficción para mostrar una alucinógena crítica de este mundillo.

Perfect Blue dura apenas 81 minutos, pero aun así evita las prisas en su narración; Satoshi Kon va introduciendo progresivamente elementos sueltos de inquietud para que el espectador no desconecte demasiado de la historia y no se impaciente hasta la llegado del nudo del conflicto. Llega un momento, no obstante, en que la narración se fragmenta y nos encontramos nosotros mismos tan confusos como Mima, sin poder distinguir entre la ficción y la vida real. De esto podría resultar un gran embrollo, pero Satoshi Kon logra salir airoso gracias a un inteligente montaje de las imágenes, consiguiendo intrigar más que confundir.

El punto de inflexión es una cruda  y realista escena de Double Bind (la serie en la que debut como actriz) en la que Mima sufrirá lo indecible. En medio de unos misteriosos asesinatos y un tremendo problema de identidad, Mima empieza a dudar de todo; incluso de sí misma. Simbólicamente la primera frase que Mima tiene que memorizar como actriz es «Dime, ¿quién eres tú?», que acabará convirtiéndose en un mantra que ella repetirá para sí misma. Es indispensable mencionar también a Rumi y a Tadokoro, los representantes de Mima, que también participan de esta extraña historia.

LAS DISTANCIAS CORTAS

Perfect Blue no alcanza la magnificencia de las películas del estudio Ghibli por ejemplo, en cuanto a dibujos o animación, pero tiene sus propias virtudes. En este aspecto funciona mejor en las distancias cortas, en los planos cercanos al personaje. Los rostros y los detalles son vivaces e inteligentes, mostrando de forma intuitiva la personalidad de cada personaje. En las panorámicas más generales Perfect Blue es más esquemática o inespecífica. Si bien hay animes más interesantes en lo visual, sin duda es en la fuerza de la historia donde Satoshi Kon hinca el diente y hace de esta obra una experiencia francamente interesante.

La música es cumplidora y perfectamente ajustada. La parte dedicada al J-Pop da una muestra representativa de gran parte del estilo: bailable, naíf, algo azucarada. De hecho es mediante la música como somos introducidos a Perfect Blue. En cuanto a la música más propiamente incidental, cabe decir que es propicia para generar ambientes tensos e inquietantes; lo consigue a base de electrónica ambiental.

CONCLUSIÓN FINAL

Perfect Blue es con toda justicia una obra de culto dentro del anime. La audacia de Satoshi Kon a la hora de mostrar una mente en decadencia se sirve de la animación para dibujar una película inteligente y perturbadora. Destacan, además, los elementos críticos de los efectos perniciosos de la fama y el star system como agentes de un dramático alejamiento de la realidad. Sin duda estamos ante un magnífico thriller que se adentra admirablemente en terrenos oníricos y surreales.

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