SOLANIN: UNA ODA A LA JUVENTUD

SOLANIN: UNA ODA A LA JUVENTUD

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Hace ya dos años que Meiko se graduó de la universidad pero todavía no sabe qué hacer con su vida. Tiene un trabajo que no le gusta y vive con su novio Taneda en un pequeño apartamento, asfixiados por los problemas económicos y sin ningún aliciente en su rutina. La única válvula de escape que tienen es la banda de música de él. Quizá sea hora de hacer lo que ella realmente quiere hacer.

Inio Asano es uno de los autores de moda en los últimos tiempos, como comentamos en nuestro artículo monográfico. Muchas de sus obras ya se han publicado en nuestro país pero la más famosa y accesible sigue siendo Solanin.

LOS PROBLEMAS DE LA JUVENTUD

La historia es un slice of life en el que se describe con naturalidad muchos de los temores y problemas de la juventud, en concreto ese periodo en el que dejamos de ser unos simples adolescentes y debemos tomar un camino en nuestra vida, con todas las responsabilidades que ello conlleva. Aquí no nos encontramos con héroes de ningún tipo sino con personajes confusos con cierto aroma a perdedor, algo de lo que se quieren desprender aunque no sepan cómo.

Angustia, incertidumbre, soledad, amistad o amor son algunos de los sentimientos que rebosan estas páginas, siempre con un tono agridulce que sabe equilibrar el humor con el drama. Es una historia sencilla pero cálida, con la que casi todo el mundo puede empatizar en algún momento. Esa es su gran virtud, la naturalidad y la fluidez con la que ocurre todo, sin caer en el melodrama ni el optimismo sin fundamento.

Pocas veces se puede relacionar de forma tan directa el título de una obra con su contenido. En este caso, al poco tiempo de comenzar su lectura empiezas a descubrir el porqué de este nombre. Uno que cobrará diferentes significados conforme avance la historia. De una forma u otra, siempre acaba siendo el título de la canción que compone Taneda. Pero a su vez, esa canción, ese nombre; está lleno de sentimientos. Alegría, tristeza, lozanía, rebeldía, obstinación, indiferencia, miedo, soledad, rabia… Llega a asustar que una palabra contenga tanto dentro de ella, pero justamente esa palabra es la que define cada uno de los personajes, es la que nos define a nosotros, y, al fin y al cabo, es la que llega a determinar la propia obra.

LA PLUMA DE UN MAESTRO

Dejando las melodías de lado y los sentimientos aparcados, toca hablar de uno de los rasgos más denotativos de Solanin. Su arte. El dibujo de Inio Asano, junto al de autores de la talla de Kengo Hanazawa, es considerado de la corriente hiperrealista, o también denominada corriente ôtomo. Un estilo que, lejos de exponer la realidad desde el punto de vista del autor, apuesta por reflejarla tal y como es. Debido a la pasión que tiene Inio Asano por la fotografía, es él mismo quién escoge la mayoría de sus planos; no sólo elige cuándo disparar, sino que sabe cómo tratar ese disparo para que, a través de una serie de procesos digitales, llegue a sus obras de una forma sobresaliente.

Es innegable dudar de la perfección que refleja Inio Asano en cada una de sus viñetas, siendo Solanin una de sus primeras obras reconocidas. Puede que los fondos logren estar en una escala distinta a la de los personajes, pero aun así éstos consiguen destacar por encima de todo. Sus expresiones, sus rasgos, sus miradas… todo fluye en una misma dirección. Realidad frente a la realidad.

OPINIÓN FINAL

Solanin sigue siendo la mejor puerta de entrada al mundo de Asano, mucho más recomendable en mi opinión que otras obras como Nijigahara Holograph o Buenas noches, Punpun, más complejas o densas.

Solanin es una obra sensible, pero ante todo, es una obra implacable. Refleja a la perfección la frustración de miles de jóvenes con una técnica y un argumento muy depurado. Inio Asano sabe interponerse y ejercer de narrador omnisciente y testigo al mismo tiempo. Nos cuenta su historia, y no teme en que ésta no tenga un final feliz. 

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